México, 1 de julio: votar en López Obrador



En defensa de la soberanía nacional, de la democracia, por las reivindicaciones de los trabajadores

Publicamos un artículo, de 7 de junio de 2018, de la autoría de Luiz Vasquez, dirigente de la Organización Socialista Internacionalista (Sección mexicana de la IVª Internacional)  y miembro del. El Acuerdo Internacional de los Trabajadores y de los Pueblos 

El 1 de julio, México realizará elecciones para Presidente de la República, así como para diputados, senadores y gobernadores de diversos Estados y municipios.

El interés de las amplias masas está concentrado en la elección para la Presidencia.
De los tres candidatos con posibilidades reales de victoria, López Obrador es el único que, incluso con limitaciones y contradicciones, presenta una posición de ruptura con la política proimperialista seguida por los gobiernos en los últimos 30 años.

José Antonio Meade es el candidato del PRI (Partido Revolucionario Institucional), en alianza con dos pequeños "partidos", el Verde y el Panal (constituido por el aparato dirigente del SNTE - Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, sindicato integrado al Estado). El PRI gobernó México -como partido de Estado- durante los últimos 80 años, excepto en los períodos 2000-2006 y 2006-2012, cuando la crisis del régimen y la presión del imperialismo de Estados Unidos lo llevó a aceptar su derrota frente al PAN (Partido de Acción Nacional, partido católico, igualmente pro-imperialista).

Meade representa la continuidad de la política de ataque a los derechos de los trabajadores y entrega de las riquezas de la nación. El PRI lo presenta como un candidato "apartidista" porque no es originario directamente de sus filas. Él fue Secretario de Economía, Relaciones Exteriores y Asuntos Sociales, tanto en el gobierno del PRI y en el gobierno anterior de Felipe Calderón (del PAN).

Ricardo Anaya es el candidato de una singular alianza entre el PAN y el PRD (Partido de la Revolución Democrática), que se presenta como de izquierda. El PRD fue creado en 1989, como salida ante el fraude electoral, orquestado por el PRI, en las elecciones de 1988 - por Cuauhtémoc Cárdenas, hijo del ex presidente Lázaro Cárdenas que, en la década de 1930, nacionalizó el petróleo.

López Obrador fue el candidato del PRD en las elecciones de 2006 y 2012; pero, ante la descomposición de este partido (que en 2012 firmó con el PRI y el PAN el anti-popular y pro-imperialista "Pacto por México") rompió y formó su propio partido, el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) .

Provocaciones, denuncias y maniobras

A lo largo de los últimos ocho meses proliferaron provocaciones, denuncias y maniobras contra López Obrador, en el intento de retirarlo del liderazgo en los sondeos. Un mes antes de las elecciones, el periódico Reforma (institucional), que alcanza el 54% de los votos, frente al 25% de Anaya y el 18% de Meade.

Para dispersar los votos y sembrar la confusión, para favorecer el PRI, el régimen-a través del Instituto Nacional Electoral (INE) - autorizó la inscripción de supuestos candidatos independientes.

Varios personajes se inscribieron, entre ellos la esposa del ex presidente Felipe Calderón (la señora Zavala), lo que provocó una ruptura en el PAN.

Otro "independiente" es Jaime Rodríguez, gobernador de Nuevo León, conocido como "el bronco", habiéndose distinguido en los debates televisivos por hacer propuestas tales como "cortar las manos" de los ladrones.

En la extrema izquierda hubo el intento de inscribir una candidata "indígena", por parte del "Consejo Indígena de Gobierno" (dirigido por el llamado Ejército Zapatista de Liberación Nacional - EZLN), que obtuvo cerca de 100 mil firmas de apoyo (eran necesarias 867 mil firmas, para garantizar la inscripción). Esa fuerza va a llevar a sectores indígenas y jóvenes a abstenerse, con el falso argumento de que los tres candidatos son iguales, que Obrador también es "burgués". Ignoran el carácter pro-imperialista de la política del PRI y del PAN-PRD.
Sin embargo, tanto los candidatos "independientes" como la campaña de Comunicación Social - tratando de asustar a la población, afirmando que si la victoria Obrador, "será una nueva Venezuela" - no bajó la preferencia por Obrador que, en cambio, sigue aumentando.

El movimiento hacia Obrador

El agotamiento del PRI, en relación a sectores importantes de las masas, también es inédito. Los 24 años de existencia del Tratado de Libre Comercio, que México firmó con Estados Unidos y Canadá, aceleraron la concentración de la riqueza en manos de una pequeña oligarquía, mientras que la mayoría de la población fue empujada hacia la pobreza y la extrema pobreza. Hoy, el salario mínimo de un trabajador mexicano de la industria del automóvil -la que paga mejor- corresponde a cerca del 10% del salario de un trabajador de Estados Unidos.

A esto se añade la actual ofensiva del gobierno de Trump contra México, con un nuevo Tratado aún más agresivo, la imposición de aranceles aduaneros para la exportación de acero y de aluminio, la política contra los inmigrantes (muro, tropas en la frontera,...).

El país vive en una situación de extrema violencia, verdadera guerra que golpea a la juventud y las zonas más pobres del campo y de las ciudades. En los últimos 12 años hubo 240 mil asesinatos hechos por pandillas (y entre las bandas) de narcotraficantes.

El país comienza a ser un rosario de nombres de secuestrados o asesinados, sobre todo jóvenes: los 43 estudiantes del Magisterio Primario de Ayotzinapa, el asesinato (seguida de disolución en ácido de los cuerpos) de tres estudiantes de arte de Guadalajara, la masacre de profesores y colonos de Noxistlan, Oaxaca, etc., etc. Al mismo tiempo, se realizaron varias contra-reformas (la laboral, la educación, la salud, el desmantelamiento de Pemex - la empresa estatal del petróleo).

El movimiento hacia Obrador también se explica por la ausencia de un partido de la clase obrera y de una central sindical de clase. Las masas buscan en Obrador un punto de apoyo para acabar con la violencia, para luchar por sus reivindicaciones.

En una palabra, el país camina hacia un giro en la situación política. El no reconocimiento del triunfo de Obrador (o la imposición de un nuevo fraude electoral por el régimen) precipitar-en formas distintas, según los resultados electorales- la lucha por las reivindicaciones y el enfrentamiento popular con la oligarquía y los partidos del régimen, empezando por el PRI.



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